viernes, 24 de febrero de 2017

El Club de Traductores Literarios de Buenos Airesen Ubersetzerhaus Looren (VIII)



Orestes López Sandoval


Orestes Sandoval López (Guanajay, Cuba; 1962), se graduó de Lengua y Literatura Alemana por la Universidad de La Habana en 1985. Durante 17 años fue profesor en la Facultad de Lenguas Extranjeras de esa Universidad, donde realizó su doctorado sobre la obra del dramaturgo alemán Heiner Müller, de quien publicó una antología de textos. Traduce sobre todo piezas teatrales (Dea Loher, Roland Schimmelpfennig, Fritz Kater, Sasha Marianna Salzmann, etc.) y ensayos (para las revistas Criterios y Marx Ahora), pero también ha publicado traducciones de poesía y novelas (Hugo Loetscher: Mundo de milagros y Hans Christoph Buch: Haiti Chérie).

Espartano por naturaleza, tranquilo hasta la condición mineral, Orestes es una de las personas más equilibradas que sea posible encontrar, pero pierde por completo la razón cuando escucha heavy metal. Vale decir, la siguiente entrevista tuvo lugar cuando se acabaron los útlimos acordes de un disco de Anthrax y antes de que empezara otro de Metallica.

La visibilidad de los traductores en Cuba es muy baja

¿Cuál es la situación de los traductores literarios en Cuba?
Los traductores literarios están integrados a la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, donde existe una “Sección de Traductores Literarios”. Condición para formar parte de ella es haber publicado algo en algún lugar, ya sea en Cuba o en el extranjero. En ese sentido los requisitos no son demasiado severos. No obstante, no es obligación formar parte de la organización aunque se practique sistemáticamente la traducción literaria. La sección trabaja irregularmente. Recién ha vuelto a retomarse los encuentros sistemáticos donde se discuten problemas de traducción y se intercambia con los colegas. Esos encuentros se realizan una vez al mes. Sin embargo, la visibilidad de los traductores en Cuba es muy baja. No es común que sus nombres aparezcan en las portadas de los libros. Por lo regular el nombre aparece en el mismo lugar en que aparecen los demás involucrados en la realización del libro: editor, corrector, diseñador, etc. Cada dos años la sección de traductores literarios organiza un simposio  internacional sobre traducción literaria, que tiene lugar en el mes de noviembre. Es una actividad proporcionalmente bien visitada en relación con la poca trascendencia internacional de la sección desde el punto de vista intelectual, aunque cabe destacar que varios traductores cubanos han recibido premios de la Federación Internacional de Traductores.

¿Cuáles son las condiciones de trabajo?
Las condiciones son bastante malas en sentido general porque no existe en Cuba una verdadera industria editorial ni las editoriales existentes gozan de verdadera autonomía. Los traductores apenas tienen acceso a Internet y los diccionarios de que disponen son el producto de compras realizadas en algún viaje al extranjero, o donaciones. El pago por el trabajo suele hacerse o por una suma total independiente de la cantidad de páginas traducidas (se mueve entre 8.000 y 15.000 pesos cubanos, equivalente a 320 y 600 dólares) o por una cantidad máxima de 25 pesos cubanos por página (1 dólar). El salario promedio en Cuba oscila actualmente entre los 25 y los 30 dólares mensuales.

¿Hay traductores cubanos que vivan en Cuba y traduzcan para el exterior?
Sí, aunque no podría siquiera mencionar una cantidad aproximada. De hecho esa es una vía muy buscada para poder mejorar los ingresos y poder vivir del trabajo de traductor.

¿En qué medida la normativa que siguen los traductores cubanos responde al habla cubana y en qué medida se acatan las decisiones de la Real Academia para la lengua?
No se trata de acatar decisiones de ninguna índole sino solo de ser lo más pragmático posible. En Cuba hay una muy clara conciencia de la diversidad del español, pero como no tiene mucho sentido traducir para el casi inexistente mercado cubano, el traductor cubano busca traducir según normas que le permitan hacerse entender en cualquier parte, simplemente porque busca poder traducir para cualquier parte. Ello no excluye el uso de cubanismos en tanto estos estén recogidos en diccionarios que puedan ser consultados sin mayor dificultad.

¿Qué tipo de libros se traduce?
Actualmente se está publicando bastante teatro traducido en Cuba, gracias a la intensa labor de la Editorial Tablas-Alarcos. Por lo regular en Cuba se publican libros libres de derechos o libros cuyos derechos ha cedido el autor para que su obra se distribuya exclusivamente en Cuba. Esta exclusividad debe entenderse en sentido estrecho: se hace una edición cubana para que circule solo en Cuba. A veces una institución cultural vinculada a Cuba asume el pago – siempre puramente simbólico– de los derechos. Todo eso condiciona el tipo de libro que se publica. Es decir, se publica lo que se puede, no lo que se quiere. No es posible hacer un verdadero plan editorial, a veces por razones bastante pedestres: disponibilidad de papel. La abrumadora mayoría de las publicaciones cubanas son muy baratas y aparecen en papel de bastante mala calidad.

¿Cuánto se traduce?
Se traduce poco en realidad. Ello se desprende de lo dicho en las anteriores preguntas. Debido a los problemas mencionados se traducen cosas pequeñas, que puedan aparecer en revistas (poesía, artículos, ensayos).

jueves, 23 de febrero de 2017

El Club de Traductores Literarios de Buenos Airesen Ubersetzerhaus Looren (VII)


Foto: Janine Messerli
Peterso Rissati (San Pablo,  1979) es traductor del alemán y del inglés. Llevá publicadas más de cincuenta obras de ficción y no ficción de autores tales como Stefan Zweig, Judith Schalansky, Michael Kumpfmüller, George R. R. Martin, Hans Fallada y John Scalzi, entre otros. A todos esos méritos se suma el de haber sido el mejor cocinero en Looren, mostrando una bonhomía, un buen humor y un buena voluntad a prueba de balas.

 La invisibilidad de nosotros en Brasil
es todavia muy grande

¿Desde cuando existe ABRATES (Associação Brasileira de Tradutores e Intérpretes)?
– Desde 1974. Si quieres, hay un histórico de la asociación aqui (en portugués): 

¿Cuántos miembros tiene?
– Hoy tenemos alrededor de 800 miembros (ya llegamos a 1.000 miembros activos, tenemos algunos que sólo se reactivan durante el año, otros que dejan la asociación por un tiempo y después regresan).

¿Por qué se formó?
– La traducción no era reconocida como una profesión por las leyes brasileñas, entonces había la necesidad de crear una institución que, de alguna forma, juntase los traductores. Así que la ABRATES fue creada en 1974, con dos sedes, una en São Paulo y otra en Rio de Janeiro. Con la crisis de los anos ochenta, la de São Paulo se cerró y continuó con unos pocos miembros en Rio. Y así se siguió, con poco más de 200 miembros hasta 2010, donde ocurrió un gran cambio: con la presidenta Elizabeth Mattos (2010-2012) y, después, con Liane Lazoski (2012-2014/2014-2016), el número de socios pasó de 200 para casi 1000. Desde 2013, tenemos un congreso anual (antes era bianual). El Congreso de São Paulo, por ejemplo, en 2015, juntó 900 traductores de todo Brasil y de varias partes del mundo. El de Rio, en 2016, por causa de la crisis, juntó casi 700 personas, con más de 90 ponencias sobre los diferentes aspectos de la traducción.   

¿Cuál es tu función en ABRATES?
–Soy editor en jefe de la recién lanzada revista de la asociación Metáfrase y también segundo suplente de la dirección. Y ayudo informalmente en la preparación de los congresos y minicursos que ocurren durante los congresos.

¿Qué tipo de traductores la integran?
–Todo tipo de traductores, pero más los traductores técnico-científicos. Hay un esfuerzo grande (en lo que me incluyo) de traer para la asociación más traductores editoriales/literários.

¿Cuál es la situación de lso traductores literarios en Brasil?
–La ley de derechos de autor brasileña protege la traducción de obras en dominio público, o sea, solo hay previsión de pago de derechos para este tipo de obra. En general, las obras que no estén en domínio público no resultan en derechos para los traductores. La invisibilidad de nosotros en Brasil es todavia muy grande, pero intentamos cambiar esta situación con eventos y ponencias en vários tipos de ferias y congresos. Lo que se paga a los traductores varía mucho según la editorial, el tiempo de traducción, las crisis, etc. Se empieza  a en US$7 u 8 hasta US$12 o 13 (una base para las traducciones del inglés. Otras lenguas más raras pagan valores más grandes). 

¿Cómo son las condiciones de trabajo?
La traducción de libros todavia es vista como una "tarea secundaria" o como decimos en Brasil um bico (un trabajo que sirve apenas para complementar el sueldo). Pocos traductores viven de traducciones editoriales. La mayoría trabaja con otros tipos de traducción (técnica, para doblaje o lo que sea). Con la crisis, las bajas de tarifas son inevitables y hay que valerse de la experiencia o de una buena relación con los editores para mantener un nivel mínimo y aceptable.

¿Cuánto se traduce?
–En general, podemos decir que somos responsables por 12% del mercado en producción anual de livros en Brasil (más o menos 5.000 traducciones editadas al año, no necesariamente traducidas en aquel año).

¿Te parecería viable que se estableciera algún tipo de relación entre los traductores brasileños y los hispanoamericanos? En qué términos la imaginarías?
–Esto es algo que ya está empezando a ocurrir con Argentina, por ejemplo. La AATI y la ABRATES ya están firmando proyectos comunes en sus congresos y jornadas, colaborando mutuamente y juntando fuerzas para desarrollar más la profesión de los traductores. Por ejemplo, en el próximo congreso de la ABRATES, la AATI participará activamente de nuestra sección de castellano. Para los traductores de portugués al español y viceversa ésta será una parte muy buena. También podemos pensar, en un plazo más largo, en iniciativas conjuntas para el incentivo de eventos culturales y profesionales entre los países, como talleres y charlas de traductores, autores, etc. Además también hay posibilidades de trabajos conjuntos para cambiar  las condiciones de trabajo en los países hermanos y aumento de la visibilidad.

¿Cómo fue tu experiencia en las residencias que hiciste en el exterior? En qué medida implicaron algún cambio de perspectiva en tu trabajo? 
–Tanto en la Academia de Verano del Coloquio Literário de Berlin (LCB) como en la Casa de Traductores de Looren, lo más importante de todo fue el intercambio con profesionales de varios tipos, no sólo con idiomas distintos, sino también con experiencias variadas. Las charlas sobre la profesión, la concientización de condiciones muy distintas de trabajo en los diversos países, las risas siempre enriquecen uno que se lanza en estas residencias. Por otro lado, durante una residencia como la de Looren, tenemos tiempo para traducir mucho y pensar nuestra visión de cómo funciona la traducción en condiciones ideales. Aunque esas condiciones no existan en nuestras casas, podemos intentar convertir nuestra rutina en algo más controlado para que nos acerquemos a ellas. El traductor querecibe una beca o tiene la oportunidad de una experiencia así debe tomar en cuenta que sería muy bueno (y necesario) compartir eses conocimientos con sus pares en su país de origen y contribuir para el crecimiento de la profesión, ya sea a través  de gremios, asociaciones o iniciativas propias. 

miércoles, 22 de febrero de 2017

El Club de Traductores Literarios de Buenos Airesen Ubersetzerhaus Looren (VI)



 Matías Battistón (Buenos Aires,  1986) es traductor y docente de traducción literaria en la Universidad de Belgrano, y ha dado seminarios de traducción en la Maestría en Traducción Literaria en Trinity College Dublin. Ha traducido, entre otros, a John Cage, Marcel Proust, Oscar Wilde, James Joyce, Édouard Levé, Gustave Flaubert y Ed Wood. Actualmente trabaja en una nueva traducción de la trilogía de Samuel Beckett al castellano, así como en textos de Jean-Luc Godard y Roland Barthes.

Camarada de armas en Looren y gran consumidor de caldos envasados (de hecho, ha logrado demostrar que es posible sobrevivir a base de aguas calientes saborizadas), se prestó valientemente a la siguiente entrevista. 

“Hacer lo de siempre donde nunca”

¿Qué viniste a hacer a Looren?
Vine a Looren a traducir una recopilación de textos de Roland Barthes y trabajar en una novela de Beckett, y en lo posible a establecer contactos con otros traductores y descubrir autores suizos de lengua francesa.

¿Con qué te encontraste?
Por un lado, una casa en medio de un paisaje idílico y casi científicamente diseñado para generar postales, donde se puede trabajar con mucha comodidad y sin interrupciones. Por el otro, un grupo muy diverso de traductores, en un clima de gran generosidad y buena onda. La organización, además, es tan buena que aunque fuera de cualquier otra nacionalidad uno la seguiría considerando suiza. Creo que supera cualquier expectativa.

–Entiendo que tenés experiencia con otras becas internacionales. ¿En qué se diferencia ésta de otras experiencias que hayas tenido?
A diferencia de otras becas, en las que uno por lo general se aloja en plena ciudad y tiene un contacto más bien esporádico o casual con otros traductores, en Looren uno está en un bosque a diez minutos de un pueblito, que a su vez está aproximadamente a una hora de Zurich; este entorno monástico no solo ayuda a concentrarse en el trabajo que uno tenga que hacer, sino que también genera un ambiente más propicio para charlar con los demás traductores en la casa, compartir comidas y quizá incluso planificar actividades en común. Todo esto, vale aclarar, con total respeto por la misantropía propia y ajena, como debe ser: lo social se ofrece pero no se impone.

¿En qué medida esta beca te permite un mejor conocimiento de la literatura suiza respecto de lo que ya sabías?
Además de las bien provistas bibliotecas de la casa, de los ejemplares de cortesía de obras suizas y de las recomendaciones de entendidos, durante nuestra estadía Looren organizó un viaje a Lausanne y Ginebra para todos los becarios que traducían del francés. Así pudimos conocer a académicos, editores, escritores, gestores culturales y representantes de varios sectores de la producción del libro en Suiza, y volvimos cargados de obras de autores más que interesantes cuya existencia (mea culpa) en algunos casos ni sospechábamos. Una introducción de lujo a la literatura local.

¿Recomendarías a otros traductores el programa de Looren América latina? Si sí, ¿por qué?
"¿Por qué me conviene viajar gratis a Suiza?" es una pregunta que se escucha a menudo, es cierto. Difícil responderla. Yo aventuraría: por el trabajo que uno puede adelantar, por la gente y los lugares que uno puede descubrir, por la enorme tarea que está haciendo Looren por la traducción, por el mero placer de hacer lo de siempre donde nunca.